Opinión

A veces no quieres mejorar, solo necesitas que alguien te entienda…


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A veces no quieres mejorar, solo necesitas que alguien te entienda…
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Por Leopoldo R. Jacome

(Y si nadie más lo hace, aquí estoy yo.)

Hay días en los que no se trata de soluciones. Ni de aprendizajes. Ni de mejorar.

Hay días en los que lo único que se necesita es ser escuchadx sin ser diseccionadx. Visto sin ser evaluadx. Acompañadx sin ser corregidx.

Me pasa mucho en consulta. Personas que llegan con la voz temblorosa, los ojos llenos de rabia, tristeza o puro cansancio… y lo que traen no es solo un caso legal. No es una demanda. No es una renuncia. Es una vida. Una historia que se rompió en algún punto. Un caos que desordenó su calma.

Y yo escucho. No como abogado que ya leyó el expediente. No como estratega que ya piensa en el próximo movimiento. Escucho como quien sabe que a veces lo que más se necesita no es justicia… sino ser comprendidx en medio del desorden.

Una vez, alguien me habló con ilusión. Ilusión de justicia. Ilusión de que algo —por fin— se ordenara. No porque quisiera venganza, ni dinero, ni poder. Sino porque quería volver a dormir bien.

Y ahí supe que yo no estaba frente a un cliente. Ni frente a un número de expediente. Estaba frente a una persona que, antes que estrategia, necesitaba presencia.

En esos momentos no pienso en argumentos. Pienso en cómo sostener el silencio con respeto. En cómo escuchar sin tomar el control. En cómo quedarme, aunque no haya respuestas aún.

Y ahí, justo ahí, pienso: ojalá más personas pudieran sentir esto. Este espacio donde no tienen que justificarse. Donde no tienen que estar fuertes. Donde alguien escucha sin interrumpir ni empujar a “mejorar”.

Yo no escribo esto porque necesito que alguien me entienda. Lo escribo porque yo sí entiendo.

Entiendo lo que pesa hablar cuando el mundo te exige callar. Entiendo lo que cuesta pedir ayuda cuando has estado acostumbradx a sostenerte solx. Entiendo que hay días en que la palabra "progreso" es una presión, no una promesa.

Y también entiendo que no todo lo difícil se arregla. Algunas cosas solo necesitan ser dichas. Ser compartidas. Ser sostenidas por alguien que no te quiera cambiar.

A veces, lo más valiente no es cambiar. Es quedarte. Es escuchar. Es decirle a alguien con la mirada o con las palabras:

“Esto que estás viviendo también importa. Y aunque el mundo quiera que lo ordenes, yo te acompaño mientras es un caos.”

Ese día, frente a esa persona, no resolví nada como si fuera un examen con respuestas correctas. No hubo frases brillantes. No di soluciones rápidas. Solo estuve ahí. Presente. Escuchando.

Y eso fue suficiente.

Porque entendí que, muchas veces, lo más urgente no es arreglarlo todo, sino que haya alguien que se quede mientras dueles. Alguien que escuche sin interrumpir. Que no exija nada. Que no quiera corregirte.

Una voz que sepa estar. Una presencia que no presione. Una verdad que no grite.

Viene a quedarte cerca. A decirte, con serenidad: yo veo lo que estás pasando. Y aunque no tenga que resolverse hoy… merece ser escuchado.

☕ Nos leemos la próxima semana. Aquí hay pausa. Aquí hay café. Aquí hay verdad sin gritos.

— Letra Chica


Fuente original: LinkedIn.

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Leopoldo R. Jacome
Fundador y Litigante Estratégico
Fundador y autor de Artículo 0 Media. Litigante estratégico y defensor de derechos humanos. Su trabajo editorial se concentra en justicia, poder, relaciones laborales, derechos humanos y violencias estructurales.
ORCID: 0009-0008-8422-921X Artículo 0 Media / Litigio Estratégico