Por Leopoldo R. Jacome
He tenido a La Orilla un poco abandonada.
Y no es una disculpa, es una constatación. Porque hablar de pausa no me exenta de necesitarla. Y en estas semanas, la necesitaba más de lo que imaginaba.
No estaba mal. Solo estaba… adentro. Introspectando. Pensando. Decifrando.
A veces el silencio no es evasión, sino cuidado. No es ausencia, es forma de presencia.
Y hoy regreso con algo que quiero contarles: Al final de cada edición de esta newsletter, siempre pongo una frase que ya es casi firma:
“Aquí hay café.”
Y justo en estos días me di cuenta de algo curioso: el café me da sueño.
Sí, en serio. No me activa. No me acelera. Me calma. Me relaja. Me da paz.
Y no lo entendía… hasta que recordé: Eso también es parte de mi neurodivergencia. Así funciona mi cuerpo, mi mente, mi dopamina. Así me regula lo que a otros les excita.
Y entonces me cayó el veinte: Qué importante es conocer qué nos calma.
¿Qué te calma a ti?
Puede ser una bebida. Un olor. Un color. Un ritual sencillo. Una canción que nadie más entiende.
Hoy solo quiero preguntarte eso: ¿Qué eliges cuando quieres pausar? ¿Qué tomas, qué haces, qué sostienes… para regresar a ti?
Quiero leerlos. De verdad. No como engagement, sino como eco humano. Cuéntamelo como quien le escribe a alguien que lo va a entender.
Feliz año nuevo. Nos lo merecemos.
No quiero dejar pasar esto: Felicidades. Por un nuevo año. Por haber llegado. Por seguir.
El año pasado estuvo lleno de cambios, de rompimientos, de resistencias profundas. No fue fácil. Pero fue nuestro.
Y este nuevo ciclo… no va a ser tibio. No va a pasar sin dejar huella. Estoy seguro que nos va a exigir, pero también nos va a regalar respuestas.
Esta newsletter es eso: Una notificación rara. No te pide nada. No te vende nada. Solo aparece en tu bandeja de entrada y te dice: “Aquí puedes pausar.”
☕ Nos leemos la próxima semana.
Aquí hay pausa. Aquí hay café.
Aquí hay verdad sin gritos.
— Letra Chica
Fuente original: LinkedIn.